lunes, 16 de noviembre de 2015

Proyecto SALVO y el cambio de calibre

Izquierda: 7,62x51mm OTAN
Derecha: 5,56x45mm OTAN
A principios de la década de 1960 las fuerzas armadas de los EE.UU. cambiaron su munición normalizada de infantería, eligiendo para ello un cartucho bastante más pequeño que el que venían usando. Se despidieron de sus fiables fusiles M14 con cuerpo de madera y acero para pasar al plástico y aluminio del hoy icónico M16. Poco tiempo después presionaron a sus aliados de la OTAN para que hicieran lo mismo. Y aunque han transcurrido más de 50 años de aquél acontecimiento, la polémica acerca de lo acertado (o no) de esa decisión sigue servida, sobre todo para los veteranos que han conocido la época de esplendor del cartucho de 7,62x51mm y miembros de las FF.AA. de países que aún siguen utilizándolo (que son más de los que pudiera parecer). Son esos usuarios quienes ensalzan el alcance, la precisión, el poder de penetración, la contundencia y la fiabilidad de armas como el FN-FAL, el H&K G3 o el Cetme C. Por su parte los defensores del cartucho de 5,56x45mm y las armas que los disparan esgrimen argumentos tales como que los proyectiles de alta velocidad provocan graves heridas internas porque se voltean dentro del cuerpo objetivo, o que gracias al efecto hidráulico producen un daño catastrófico cuando impactan en tejido blando y, al final, lo importante no es matar al enemigo sino herirle de gravedad para colapsar los servicios sanitarios de su bando y desmoralizar a sus camaradas. Estas razones, con algunos matices, son correctas pero... ¿son suficientes para justificar un cambio tan profundo? Porque no solo estamos hablando de quitarle a un soldado su M14 y darle en su lugar un M16... a ese soldado hay que entrenarlo para que sepa cuáles son las diferencias entre ambos, preferiblemente antes de que entre en combate. Pero también hay que estudiar las líneas de abastecimiento, se necesita cierta cantidad de proveedores de armas y municiones que garanticen un flujo continuo para que a ningún soldado le falte su fusil y su munición, así que todas las líneas de montaje que antes fabricaban M14 y sus cartuchos debieron ser reconvertidas y aumentar su producción... porque las nuevas balas son más ligeras, los hombres llevan más encima y disparan más. También hay que reciclar las tácticas, todas, no solo las de infantería sufren cambios, sino también las de las fuerzas que operan con ella. La reducción del calibre implica, necesariamente, una reducción del alcance de toda la infantería, habrá que aumentar su movilidad con nuevos vehículos capaces de desembarcarles a la distancia correcta respecto del enemigo. El re-entrenamiento de los soldados es sencillo si lo comparamos con el reciclaje al que deben ser sometidos todos los oficiales, desde los que están estudiando para ser alféreces hasta el último general que está sentado en su despacho del Pentágono, todos deben conocer las cualidades del nuevo armamento, no sea que hagan planes o manden a sus subordinados a hacer cosas que no se pueden hacer con el nuevo juguete. ¿Cómo es que los EE.UU. se metieron en tal berenjenal? Pues ni por azar ni por intuición, fue tras un meticuloso estudio llamado Proyecto SALVO.

Veamos: en 1948 el US Army creó la Oficina para el Estudio de Operaciones (en inglés Operations Research Office u 'ORO'), se trataba de un centro de investigación civil financiado por los militares. Expertos en distintas ciencias, en su mayoría provenientes de la universidad Johns Hopkins, abordaban las investigaciones desde un punto de vista multidisciplinar y totalmente independiente del anquilosado régimen militar. El primer trabajo que se les encargó fue llamado Proyecto ALCLAD y consistía en mejorar el blindaje personal de la infantería. En unos pocos días (u horas) aquellos académicos se dieron cuenta de que no tenían ni idea de lo que eran las heridas de guerra de las que debían proteger a los soldados, en parte porque en aquella época los tiroteos en las universidades no eran tan frecuentes como ahora. Los expertos solventaron ese problemita analizando más de 3 millones de informes de enfrentamientos ocurridos durante las dos guerras mundiales para tratar de establecer patrones en cuanto a las heridas provocadas a los soldados. Las conclusiones llegaron después de varios años de estudio y fueron reveladoras:

  • La mayoría de los combates ocurrían a corta distancia, unos 300 metros, eso era muchísimo más cerca de los 700 metros que era el alcance 'normal' de los fusiles de la época (aproximadamente). Por lo que se estaba desaprovechando gran parte de la potencia de aquella munición.
  • Los enfrentamientos más comunes eran protagonizados por grupos móviles que se encontraban en algún punto del campo de batalla y se liaban a tiros. Lo de permanecer quieto en un parapeto y apuntar cuidadosamente al enemigo para abatirle de un solo tiro era algo raro, rarísimo; principalmente porque ni los amigos ni los enemigos permanecían en el mismo sitio durante mucho tiempo. Mucho había cambiado desde la IGM: la Blitzkrieg alemana puso a todo el mundo a correr. Sin mucho tiempo para apuntar, las posibilidades de ser alcanzado por el fuego enemigo (o el propio) eran, a grandes rasgos, fruto del azar. Es decir: la puntería del tirador y precisión del arma que disparaba perdía relevancia ante un enemigo que se movía rápidamente de cobertura en cobertura. En este contexto, la precisión era algo secundario siendo más importante el volumen de fuego. De hecho: estadísticamente hablando, la documentación demostraba que la cantidad de bajas guardaba una relación directa con la cantidad de disparos efectuados: a más disparos realizados, más bajas en el enemigo. En un tiroteo ganaba el bando que desplegara mayor volumen de fuego.
  • No existía un tipo de munición o de arma que garantizara dejar fuera de combate a un enemigo al primer impacto. La gravedad de las heridas provocadas por las distintas armas de fuego empleadas en ambos conflictos tenía un fuerte componente aleatorio, es decir: dos disparos efectuados por la misma arma impactando en dos blancos a la misma distancia podía producir una herida limpia en uno con su correspondiente orificio de entrada y salida o podía acabar en una amputación traumática en el otro... puro azar. Los expertos vaticinaban que utilizando proyectiles más pequeños se podrían inflingir heridas muy parecidas a las de calibres mayores en las distancias a las que realmente ocurrían la mayoría de los combates.
  • Solo un tercio de los soldados armados con fusiles semiautomáticos o de acerrojamiento manual llegaron a dispararlos en combate. Resultaba más cómodo y seguro mantenerse quietecito durante un tiroteo, porque quien disparaba podía fallar el tiro delatando su posición y ser incapaz de volver a disparar lo suficientemente rápido otra vez para defenderse del inevitable contra-ataque. No obstante, aquellos efectivos equipados con armas automáticas tales como subfusiles o fusiles-ametralladores, encontrándose en las mismas situaciones, disparaban con mucha más frecuencia.

Arriba: M1 Garand, abajo un M14 (sin cargador).
En resumidas cuentas: había que dotar a la infantería de armas capaces de disparar mucho en un breve período de tiempo aunque eso aumentara dramáticamente la cantidad de munición que consumirían durante un enfrentamiento. Lo del consumo excesivo de munición por parte de los soldados era un tema que se le atragantaba a los altos mandos, sobran ejemplos de armas automáticas que no fueron aceptadas en ningún ejército justamente porque disparaban demasiado, léase el artículo sobre el fusil Mondragón. Dado que la munición estaba sobrepotenciada para las distancias a las que ocurrían los combates, una buena forma de aumentar la cantidad de balas que llevaba un soldado (sin que le saliera una hernia) era utilizando un calibre inferior, menos potente y, por tanto, más ligero. De paso vendría bien para dotarles de mayor movilidad, clave para la supervivencia. Otra ventaja de reducir la potencia de la munición era que se reduciría el retroceso, facilitando la realización de múltiples disparos sobre el mismo blanco y ayudando a mantener el control en fuego automático. Entre 1953 y 1957 se le asignó a la 'ORO' el proyecto 'SALVO' cuyo objetivo era llevar a la práctica todas estas conclusiones y obtener una nueva arma para reemplazar al M1 Garand. Pero los militares tienen sus propios tiempos y para 1956 decidieron pasarse por el arco del triunfo los resultados de ALCLAD y SALVO reemplazando sus M1 Garand por el fusil M14, que venía siendo algo así como un Garand evolucionado a lo pokemon. Los militares que tomaron esa decisión habían vivido en sus carnes la 2GM, escenario donde el semiautomático Garand otorgó una ventaja decisiva en combate; paradójicamente porque tenía mayor cadencia de disparo que las armas de acerrojamiento manual del enemigo así que SALVO no andaba tan errado. De cualquier forma, el M14 duró muy poco como arma de infantería ya que en 1961 empezaron a llegar los primeros lotes de M16 a VietNam y para 1963 se detuvo su producción en favor de este último. 

domingo, 2 de noviembre de 2014

AK-107 y el sistema de retroceso equilibrado

Arriba un AKM y abajo un AK-47,
encuentre las 7 diferencias :P

El fusil de asalto AK-47 fue el arma principal del Ejército Rojo desde 1949 hasta 1959 cuando comenzó a cambiarlos por una versión mejorada, más fácil y barata de fabricar, a la vez que 1kg más ligera. A esa versión se la conoce como AKM (Avtomat Kalashnikova Modernizirovanny) y es la más popular de la familia Kalashnikov, estuvo en servicio no solo en las FF.AA. soviéticas y del extinto Pacto de Varsovia sino que sigue en activo en multitud de fuerzas armadas ex-afines a la URSS y en otros grupos irregulares, guerrilleros, yihadistas, terroristas, separatistas, luchadores por la libertad y otras sub-clases de combatientes difíciles de catalogar por todo el mundo. Se han fabricado aproximadamente unos 60.000.000 de fusiles AKM y se siguen fabricando en incontables versiones, aunque a comienzos de la década de 1970 la URSS empezó a buscar un reemplazo que fuera capaz de disparar una munición más ligera y, por tanto, más controlable cuando se dispara en automático. A diferencia de la doctrina de fuego que aprenden los fusileros occidentales, los soviéticos empleaban el fuego automático como primera opción en caso de enfrentamiento, puede verse que los selectores de tiro de sus fusiles de asalto vienen preparados para pasar del 'seguro' directamente al modo 'automático' con un solo toque y luego, tras una segunda presión sobre el selector, se activa el modo 'semiautomático', así se entiende que mejorar el desempeño de sus armas al disparar en automático era una prioridad. Se dice que este requerimiento de aligerar la munición se debió al relativo éxito del calibre 5,56x45mm OTAN que venían disparando los fusiles M-16 desde los años '60. A mediados de la década de 1970 los soviéticos empezaron a reemplazar sus AKM por AK-74 en calibre 5,45x39mm. Continúa en servicio hasta el día de hoy bajo el nombre de AK-74M sumando numerosas modificaciones para simplificar los procesos de producción y mejorar los aspectos ergonómicos del AK-74 original. Pero las investigaciones para conseguir aumentar la precisión durante el fuego automático nunca se detuvieron.

La desestabilización que sufre un fusil de asalto al disparar procede de cuatro momentos bien definidos. El primero es cuando el proyectil comienza su aceleración dentro del cañón, pues la misma fuerza que le impulsa hacia adelante empuja al resto del arma hacia atrás, esto es el retroceso propiamente dicho. El segundo momento desestabilizador ocurre por el movimiento del cerrojo que se abre y comienza a recular para extraer el casquillo vacío pero también cuando vuelve a cerrarse introduciendo una nueva munición en la recámara. El pesado cerrojo en su recorrido hacia atrás y hacia adelante hace que el centro de gravedad del arma varíe. La tercera perturbación se da en el momento en que, tras recular, el cerrojo golpea contra el tope del cajón de mecanismos. La última fuerza que desequilibra el arma aparece cuando el cerrojo vuelve a su posición original tras el disparo y el ciclo de recarga, impulsado por el muelle de recuperación golpea la recámara antes de bloquearse. Con esto en mente, los soviéticos desarrollaron un sistema que se conoce como 'retroceso equilibrado', en inglés BARS (Balanced Automatic Recoil System) y en ruso 'equilibrado automático' (cбалансированная автоматика).

El 'retroceso equilibrado' mitiga los efectos de tres de las cuatro causas fundamentales de la desestabilización del fusil de asalto durante el disparo. Se fundamenta en la 3º Ley de Newton que dice que 'a cada acción corresponde una reacción de igual magnitud pero en dirección opuesta'. La siguiente animación muestra esquemáticamente el interior del fusil AK-107, uno de los sucesores del AO-38. En la parte superior del esquema se encuentra una barra de contrapeso en color anaranjado y justo debajo está el grupo del cerrojo en color gris. Cuando los gases (en rojo, detrás del proyectil) provenientes del cañón (en cian) inundan la cámara empujan el cerrojo hacia atrás y el contrapeso hacia adelante, el movimiento de ambos es sincronizado gracias a un piñón (el de color rojo oscuro en la animación) que impide a ambas piezas moverse independientemente. Cuando el cerrojo llega al final del recorrido hacia atrás es empujado por el muelle de recuperación nuevamente hacia adelante, arrastrando a la barra de contrapeso hacia su posición inicial. Gente que ha probado el AK-107 junto con el AK-74 y también algunos AEK-971 (es decir: gente que verdaderamente puede establecer una comparación) coinciden en que el sistema de 'retroceso equilibrado' ayuda a mantener el arma centrada sobre el blanco durante las ráfagas de fuego automático, reduciendo hasta en un 20% la necesidad de reapuntar, corregir o compensar.

Evolución de los fusiles con sistema
de 'retroceso equilibrado', nótese
que el tubo de gases es del mismo
largo que el cañón.
La invención de este sistema se le atribuye al ingeniero Pyotr Andreevich Tkachiev que lo presentó en su prototipo AO-38 (1965) para la fábrica TsNIITochMash. Luego, a principios de la década de 1970, el ingeniero Yuriy Aleksandrov lo incorporó en sus prototipos AL-4 y AL-7 que compitieron en el concurso del que salió triunfador el AK-74. La idea fue resucitada a mediados de los años '80 para participar en un concurso que pretendía reemplazar al AK-74, la empresa Kovrov MP presentó el AEK-971 que quedó por detrás del ganador: el AN-94 Abakan, debido a que este último podía hacer ráfagas de dos disparos con una precisión inigualable. En todos los demás apartados el AEK-971 era mejor que el AN-94... 0,5kg más ligero, más simple y mucho más barato de fabricar. Aunque el Abakan fue oficialmente adoptado por los soviéticos como arma reglamentaria, el colapso de la URSS y las dificultades financieras que acarreó, acabaron alargando la vida de los AK-74 hasta nuestros días. A finales del siglo XX y con las fábricas de armamento rusas convertidas al capitalismo, el sistema de 'retroceso equilibrado' volvió a aparecerse en los fusiles de asalto AK-107, AK-108 y AK-109 ya no solo pensando en llenar el lugar que dejaría la jubilación del veteranísimo AK-74 y sus variantes sino también en la exportación. Como nota curiosa hay que decir que las siglas 'AK' en AK-107 significan 'Aleksandrov Kalashnikov'. Recientemente en 2013 ha aparecido el MK-107, modernización del AK-107, que la empresa Saiga planea exportar hacia EE.UU. y otros mercados (civiles y militares) ávidos de fusiles de asalto que permitan personalizarlos acoplándole toda clase de accesorios en sus sendos railes Picatinny e intercambiando piezas no fundamentales como culatas y guardamanos por otras hechas a medida de los gustos de sus usuarios.

AK-107 con cargador de 60 municiones y visor óptico.
El soldado lleva buena parte del equipo del programa 'Ratnik'.

Los AO-38 y AL-4 no pasaron de la etapa de prototipos, sin embargo se produjeron pequeños lotes de AEK-971 para ser usados por el Ministerio del Interior ruso a principios del siglo XXI, hasta que en 2006 cesó definitivamente su producción. Algunos AEK-971 fueron fotografiados en manos de soldados de fuerzas especiales rusas durante el conflicto de Chechenia (1999-2003). El AK-107 ha sido incorporado a algunas unidades militares de la Federación Rusa para su evaluación junto con el AK-12 (una versión modernizada del AK-74) durante 2014 como parte del proyecto 'Ratnik' que pretende modernizar todo el equipamiento de la infantería rusa para finales de 2015. Aunque se le vió en algunas ruedas de prensa junto con otras piezas del equipo 'Ratnik', en Enero de 2015 el Viceministro de Defensa ruso, Yuri Borisov, anunció que el AK-12 sería el fusil de asalto definitivo para este proyecto. El Sr. Borisov reconoció que tal decisión fue difícil porque el AK-107 había estado a la altura pero finalmente se decantaron por el AK-12 debido a su relación calidad/precio. Los fusiles de asalto que usan el sistema de 'retroceso equilibrado' han cosechado una amplia trayectoria y en estos momentos son más fáciles y baratos de fabricar que hace 50 años, es una buena opción para una fuerza armada profesional o pequeños grupos de operaciones especiales. El tiempo dirá dónde se les volverá a ver, porque seguramente reaparecerán.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Mark I, el primer barco terrestre (II)

Un Mark I estropeado durante la 'Ofensiva del Somme', los
soldados tampoco están mucho mejor.

A pesar de que la lista de defectos y desperfectos del Mark I era más larga que un día sin pan, en Marzo de 1916 se formó la 'Sección Pesada del Cuerpo de Ametralladoras' al mando del Coronel Swinton cuyo cuartel general se estableció primero en Bisley y luego en Elveden Camp donde llegaron a conformarse cuatro compañías que comenzaron inmediatamente su entrenamiento en la verde campiña inglesa. Cinco meses después llegó el bautismo de fuego para los tanques participando en una de las mayores acciones de la IGM: la Ofensiva del Somme. 2.000.000 de soldados franceses y británicos, a lo largo de 40kms de trincheras, intentaron romper las líneas enemigas durante cuatro meses y medio. Winston Churchill, padrino de los tanques, no estaba de acuerdo en emprender ninguna acción con ellos hasta que se reunieran cien por lo menos, pero tras dos meses y medio de iniciada la batalla la situación era desesperada, con los alemanes asediando Verdún los aliados pretendían lanzar un gran ataque de distracción que rebajara la presión sobre los defensores franceses. En la mañana del 15 de Septiembre, enmascarados bajo un ensordecedor ataque de artillería que castigó las líneas alemanas, 49 tanques Mark I iniciaron la marcha desde retaguardia hacia las trincheras de lo que se conoce como la 'batalla de Flers-Courcelette'. Por desperfectos mecánicos solo 32 llegaron a las posiciones iniciales. Una vez dada la orden de avanzar, 7 tanques no arrancaron. Las tripulaciones de los 25 Mark I que pudieron iniciar el ataque pronto descubrieron las grandes diferencias que existían entre las verdes praderas suavemente onduladas de Gran Bretaña donde habían sido entrenados y el paisaje lunar de la tierra de nadie del Frente Occidental. No existía una estrategia clara para la utilización del carro de combate... de hecho, oficialmente hasta ese momento no existían los carros de combate. Así que la estrategia se decidió sobre la marcha: se enviaría a los tanques delante para que abrieran paso a la infantería aplastando las alambradas e intentarían protegerla manteniendo a las ametralladoras enemigas ocupadas, no parece algo muy elaborado, pero nadie lo había intentado antes. Se desplegaron en una línea de unos 6km de largo y avanzaron, 17 tanques fueron destruidos o inutilizados en tierra de nadie. Pero las bajas entre los Mark I fueron bastante modestas si tomamos en cuenta que el avance de aquellos 3kms produjo unas 30.000 víctimas en la infantería británica. El pueblo de Flers cayó en manos aliadas, pero las líneas alemanas no se rompieron, sino que retrocedieron y fueron rápidamente reforzadas.

A estos distinguidos personajes se les permitía fotografiarse
 con un tanque tras hacer una pequeña aportación monetaria
 para la causa.
Si bien Flers-Courcelette no fue una victoria militar, los medios de comunicación británicos la convirtieron en una victoria propagandística importantísima para sacar a la opinión pública de la apatía que le generaba el estancamiento de la guerra de trincheras. Cada noticia sobre los tanques que aparecía en periódicos, radio y los cortos noticiosos que se proyectaban en cines, le hacían aparecer como el arma milagrosa que ganaría la guerra. Esto no solo dio un empujón a la apaleada moral de las tropas que agradecían cualquier alternativa que les ayudara a sobrevivir en la siguiente carga contra las líneas enemigas, sino también a la recaudación de fondos para la guerra y al reclutamiento de nuevos soldados. Esa gran popularidad de los tanques hizo que en los primeros meses de 1917 muchas industrias navales y armamentísticas fueran reconvertidas para producirlos y, hacia el final de la guerra, llegaron a hacerlo a un ritmo de 250 unidades al mes. Los británicos pensaban dar un golpe a lo grande para romper de una vez por todas las líneas alemanas... pero ese gran golpe se hizo esperar.

Tanques empantanados en Ypres, también conocida como
'la batalla del barro'.
60 tanques fueron desplegados en la 'Batalla de Arrás' en Abril de 1917 para participar en la toma de Bullecourt (10km al sureste de Arrás), el terreno húmedo dificultaba el movimiento y el clima frío afectaba a los motores por lo que la gran mayoría no arrancaron o quedaron atascados en el barro. Finalmente, y con un día de retraso, solo 11 tanques llegaron para apoyar a la 4ª División Australiana en su ataque, los australianos tomaron las trincheras alemanas pero sufrieron tantas bajas que debieron retirarse al no contar con efectivos suficientes para defender la posición. En esa ocasión los alemanes capturaron dos Mark I y tras inspeccionarlos llegaron a la conclusión de que no era necesario adoptar mayores medidas para defenderse de aquellos armatostes a los que no consideraban una amenaza seria, las recién creadas municiones perforantes 'K' (para fusiles) cumplían bien con su cometido de traspasar el blindaje de los Mark I así que se dieron órdenes de repartir más de estas entre las tedescas tropas. Arrás fue otra mancha más en el historial del tanque, aunque no la última. Para el verano de 1917, algo más de un año después de la batalla del Somme, los tanques participaron en la ofensiva de Passchendaele (también conocida como la 'Tercera Batalla de Ypres'). El objetivo de los aliados era destruir las bases de submarinos alemanes a lo largo de la costa belga cuyos U-boot estaban mandando al fondo del mar los valiosos suministros que viajaban hacia Inglaterra. Un intenso bombardeo preparatorio de 10 días en el que 3.000 piezas de artillería dispararon más de cuatro millones de proyectiles dejó cientos de miles de cráteres y montañas de tierra suelta a lo largo de los 17kms que conformaban el frente aliado. Esto, además de mandar al garete el elemento sorpresa, inutilizó las vias de drenaje naturales del terreno, embozando el agua de las lluvias de finales del verano. Los testigos coincidían en que aquél otoño fue el más húmedo de cuantos se recordaban. La tierra de nadie se convirtió en una ciénaga gigante que literalmente engullía cualquier cosa que intentara atravesarla... tanques incluídos. Y así fue como los barcos terrestres recibieron otro gran varapalo al anegarse en los mares de barro de Bélgica.

El Coronel Hugh Elles y sus oficiales del
'Tanks Corps' tenían varias ideas...
 solo necesitaban una oportunidad.
La mayor parte de la cúpula militar ya veía con malos ojos a esos costosísimos engendros metálicos que demostraban una y otra vez su incapacidad para contribuir en lograr una victoria, se empezaba a manejar la posibilidad de parar todo el experimento. Pero la apuesta había sido muy elevada, no solo en términos económicos sino también de imagen. La retirada o el abandono del 'arma maravillosa' podía suponer un golpe muy grande de cara a la opinión pública y también para la moral de los combatientes, la mayoría de ellos nunca había visto un tanque en acción pero todos albergaban la esperanza de que alguno, alguna vez, se interpusiera entre las ametralladoras alemanas y sus británicos huesos. El 28 de Julio de 1917 se fundó el 'Cuerpo de Tanques' (Tank Corps) separándolo del 'Cuerpo de Ametralladoras' convirtiéndose en una unidad nueva e independiente formada por 8 batallones, cada uno contaba con 36 tanques (mas otros 6 de reserva), la plantilla de cada batallón estaba compuesta por 32 oficiales y 374 subalternos. Nuevos batallones fueron incorporándose hasta el final de la Gran Guerra y más allá. Los oficiales del 'Cuerpo de Tanques', con su flamante comandante Sir Hugh Jamieson Elles a la cabeza, confiaban en que podían llegar a ser un elemento decisivo en la guerra siempre que se aplicara un principio fundamental en la lucha por la supervivencia: aprender de los errores. Aplicando nuevas tácticas surgidas a partir de las anteriores derrotas, los oficiales esperaban poder cambiar la pisada y dejar atrás la mala racha. Su oportunidad de demostrar esto llegó el 20 de Noviembre de 1917 a las 05:00 de la mañana.

lunes, 18 de agosto de 2014

Mark I, el primer barco terrestre (I)

Si supieran lo que les espera en las trincheras no irían tan felices.
Ignorancia... divino tesoro.
El 28 de Julio de 1914 estalló la I Guerra Mundial, también llamada 'La Gran Guerra' porque se creía (ingenuamente) que ese sería el mayor conflicto de la humanidad; por la imponente cantidad de soldados desplegados, naciones implicadas, grandes adelantos y tecnificación de las armas empleadas se supuso que no habrían mas guerras después de aquella. También era una creencia muy extendida que tal magnánimo zafarrancho duraría solo un par de meses y todos los soldados estarían en casa para navidad... por raro que parezca, la ingenuidad no se convirtió en disciplina olímpica a principios del siglo XX. En los primeros momentos del conflicto los alemanes movilizaron un gran ejército para tomar París pero fueron detenidos por los franceses a orillas del río Marne, a partir de aquél momento esa zona recibiría el nombre de 'frente occidental'. La artillería de ambos bandos gozaba de una potencia y alcance nunca antes vistos, eso sumado a la novedosa contundencia de las ametralladoras hizo que el avance alemán se estancara en el norte de Francia, allí ambas fuerzas cavaron un complejo sistema de trincheras y alambradas para salvaguardar a los hombres de aquellas dos calamidades. Los grandes adelantos técnicos en temas de armamento no habían sido acompañados por mejoras significativas en materia táctica, así que los generales se empeñaban en seguir enviando grandes masas de infantería en ataques frontales al más puro estilo decimonónico. En los primeros dos años de la IGM los 560kms de trincheras que componían el frente occidental se convirtieron en la tumba de millones de hombres de ambos bandos sin que ello llevara a ganar terreno significativamente en ninguna dirección. Los frentes permanecían inmóviles mientras los soldados caían como moscas.

Tractor Holt-Caterpillar.
Intentar convertir esto en un arma no es moco de pavo.
El ingeniero británico Teniente Coronel Ernest Dunlop Swinton, en ese momento corresponsal de guerra en el frente occidental, había estado enviando propuestas a los mandos militares sobre un invento que podía solucionar el estancamiento de la guerra de trincheras y rebajar el coste en vidas de una ofensiva, incluso antes de que estallara la Gran Guerra. Al fin, en Febrero de 1915, fue recibido por un joven Jefe del Almirantazgo Británico quien se interesó por el planteamiento de Swinton de crear, a partir del tractor agrícola americano 'Holt Caterpillar', un vehículo blindado que fuera capaz de avanzar por tierra de nadie soportando el fuego enemigo, cruzando las trincheras y, por si fuera poco, suficientemente armado como para despejar los nidos de ametralladora y bunkers enemigos que encontrara a su paso. Ese joven funcionario no era otro que Winston Churchill, entusiasmado por la idea le asigna un presupuesto de U$s 10.000.000 y el nombre provisional de 'barco terrestre'. Tal nombre era demasiado descriptivo según los asesores militares del momento y si se filtraba podía dar demasiadas pistas al enemigo acerca de la naturaleza y capacidades del vehículo, así que buscaron otro nombre que fuera más 'neutro' pero que respetara la principal función del invento: la de contener tropas, descartados los términos 'receptáculos', 'cisternas' y 'contenedores' al final el término 'tanque' se impuso para su uso fuera de los equipos de desarrollo... así nacieron los 'tanques de guerra'. Los ingenieros Walter Wilson y William Tritton fueron destinados a desarrollar el concepto de Swinton y son considerados los 'padres' del carro de combate. Hoy en día, en cualquier conflicto de mediana intensidad es común ver a los 'tanques de guerra' sucesores de aquél invento británico... aunque no siempre fueron tan potentes, ni tan móviles, ni estuvieron tan bien protegidos como los actuales. En este artículo repasaré el nacimiento de estos vehículos.

Little Willie en acción.
Durante 1915 y envueltos en el más alto secreto, se crearon dos modelos de pre-producción conocidos como 'Little Willie' y 'Big Willie' de los que se obtuvieron varias conclusiones importantes. La versión original de las orugas creadas para trabajo agrícola tenía problemas durante los desplazamientos en terrenos irregulares, las piezas de la cadena se separaban demasiado de las ruedas guías y descarrilaban, los ingenieros diseñaron entonces un patín-rail por el que se deslizaba un nuevo tipo de oruga sin peligro de soltarse. La idea de montar el armamento en una torreta sobre el techo del vehículo, como tienen actualmente los carros de combate, fue descartada por varias razones, una de ellas es que desplazaba peligrosamente el centro de gravedad hacia la parte superior/delantera del casco y se hacía muy difícil trepar por las paredes de una trinchera con tal desequilibrio. Así que las armas se montaron en unas casamatas laterales (también llamadas 'barbetas'), con una torreta móvil a cada lado. Esa necesidad de atravesar transversalmente las trincheras, y el riesgo de caer dentro de las más anchas, fue lo que motivó el característico diseño romboidal y la colocación de las orugas a su alrededor, de esa forma las cadenas siempre quedan en contacto con una superficie para traccionar.

'Mother', 'Big Willie' y también apodado como:
'su majestad buque terrestre cienpiés'.
Para Diciembre de aquél año estuvo preparado el primer prototipo de Mark I apodado 'Mother' y para Enero de 1916 fue mostrado a los jefes militares que no quedaron muy satisfechos con el engendro, solo el influyente respaldo de Winston Churchill impidió que los 'barcos terrestres' se fueran a pique antes de zarpar. La producción se inició en dos versiones mecánicamente idénticas pero con diferente armamento. Una versión conocida como 'macho' llevaba 3 ametralladoras Hotchkiss y dos cañones de 57mm (six-pounders) con un alcance teórico de 6.000m mientras que la versión 'hembra' no tenía cañones, en su lugar se montaban ametralladoras Vickers. Al eliminar las dos piezas de artillería con sus soportes y municiones se aligeraba en 1.000kgs el conjunto, que en la versión 'macho' alcanzaba las 28 toneladas. Un motor de gasolina Daimler-Knight diseñado para autobuses que entregaba 105hp de potencia, con dos marchas hacia adelante y una reversa, les permitía avanzar a una velocidad aproximada de 5km/h con una autonomía de 30kms. Las dimensiones del Mark I eran colosales: 7,75m de largo, más de 4m de ancho y con una altura de 2,49m es fácil entender otra de las razones por las que no se le dotó de una torre central... esta tendría una enorme zona muerta alrededor del vehículo. Lo que no acababa de convencer a los jefazos de la época era la gran cantidad de males que albergaba el Mark I en sus entrañas y les hacía cuestionarse su relación efectividad-coste.

En la foto de arriba puede verse el motor
en primer plano y al conductor y coman-
dante cociéndose los riñones. Abajo uno
de los operarios que controlaban las
cajas de cambio secundarias. Aunque
las fotos corresponden a un Mark II
las diferencias son mínimas.
La tripulación estaba conformada por ocho hombres, cuatro de ellos eran artilleros que mantenián las armas disparando y los otros cuatro estaban dedicados a mantener el tanque en movimiento... no habían separaciones en el interior por lo que compartían el mismo habitáculo con el motor, así que la temperatura ambiente del invento rondaba los 50ºC. El movimiento era harto complejo, el conductor tenía a su disposición el embrague, un pedal de freno, la palanca del acelerador y la caja de cambios primaria mientras, sentado a su izquierda, el comandante tenía el control de las palancas de freno, una para cada cadena. En la parte trasera se encontraban dos tripulantes, uno a cada lado, que manejaban las cajas de cambio secundarias cuya función era desconectar de la transmisión la cadena de su lado, dichos controles se hallaban embutidos en los laterales del vehículo, rodeados por las orugas. La caja de cambios primaria impulsaba el tanque hacia adelante y hacia atrás, en línea recta, enviando la misma fuerza a ambas orugas, la cosa se complicaba cuando se intentaba virar: el conductor pisaba el embrague, aplicaba el freno, detenía el tanque y ponía la caja de cambios primaria en punto muerto; entonces el tripulante del lado contrario al que se pretendía girar ponía la caja de cambios de su cadena en neutral y el operario del lado opuesto aplicaba la marcha mientras el comandante soltaba el freno correspondiente. El vehículo entonces recibía impulso solo de una cadena, por lo que variaba su dirección con un radio de viraje de unos 9 metros, para tratar de reducir esa cifra se le dotó de una 'cola de viraje' que eran un par de ruedas en la parte trasera cuya función debía ser análoga a la de un timón naval... pero no valía para nada y fue retirada tras los primeros días de pruebas. Una vez que el tanque quedaba mirando hacia la dirección adecuada se debían desandar todos los pasos hasta que el conductor volvía a hacerse con el control de ambas cadenas. Una maniobra sencilla como la de virar requería la coordinación de cuatro tripulantes que difícilmente se oían entre el traqueteo del motor, el tableteo de las ametralladoras y las detonaciones de los cañones.

Esta es una de las máscaras que las tripulaciones de
Mark I debían llevar para evitar que los fragmentos del
blindaje de su propio vehículo se les incrustaran.
El espesor del blindaje del Mark I variaba entre 10mm en el frontal y 6mm en la trasera, a pesar de que no había mucha uniformidad en los procesos de fabricación, la protección contra las esquirlas, las municiones de fusiles y ametralladoras estaba garantizada. Aunque los impactos no perforaban el blindaje si que desprendían trozos de metal que volaban por el interior del vehículo, por lo que la tripulación debía vestirse con guantes, chaquetas y cascos de piel, además de gafas protectoras y una especie de velo de cota de malla que les cubría la cara... y llevar todo eso con 50ºC. Al monóxido de carbono proveniente del motor y los humos de los cañones y ametralladoras que inundaban el interior se les sumaban los vapores propios de la gasolina haciendo que la atmósfera se tornara irrespirable al punto de que tripulaciones completas se intoxicaban o se desmayaban al entrar en contacto con el aire del exterior. La única ventilación existente eran las puertas de entrada y salida que se encontraban en la parte trasera de los casamatas, pero dejarlas abiertas en combate entrañaba un riesgo peor que el de caer inconsciente dentro del tanque. El vehículo disponía de dos depósitos de combustible de 115 litros cada uno, situados a ambos lados del conductor y el comandante, estos hacían llegar la gasolina hacia el motor por acción de la gravedad, eso quiere decir que si el tanque caía en una trinchera profunda y estrecha el motor podría quedar por encima de los depósitos, fallaría la alimentación y debería ser alimentado manualmente a través del carburador... por eso siempre se llevaban latas de combustible dentro del habitáculo y, para mejorar la autonomía, también solían llevarse en el techo del vehículo... no hace falta ser bombero para imaginar el resto. El conductor y el comandante veían hacia el exterior a través de dos trampillas frontales que pronto se convirtieron en el blanco predilecto de los tiradores alemanes por lo que permanecían cerradas y ambos debían servirse de unos burdos periscopios fabricados con hojas de acero como material reflectante en lugar de espejos. Esto limitaba sensiblemente la visión y, por ende, la conciencia situacional de la tripulación que podía encontrarse rodeada por tropas enemigas sin enterarse de nada. Si la comunicación dentro del vehículo era prácticamente imposible y debía recurrirse a señas con las manos y golpes en las paredes, la comunicación con el exterior era igualmente desastrosa ya que debido a las intensas vibraciones del motor no resultaba viable instalar un equipo de radio que funcionara con lámparas de vacío (era lo que había en esa época) así que a algún genio militar (que nunca falta) se le ocurrió incluir en el equipaje banderas navales, semáforos, bengalas, linternas y hasta dos palomas mensajeras... excepto por las palomas que podían soltarse desde el interior, tratar de usar cualquiera de los otros medios para comunicarse con otros tanques implicaba necesariamente tener que salir al exterior y exponerse al fuego enemigo. La coordinación entre diferentes carros blindados de una misma unidad no se logró hasta bien pasada la IGM. Y por si a alguien se le ocurre pensar que las tripulaciones no estaban ya suficientemente jodidas solo resta recordar que los Mark I no tenían suspensión, por lo que caer en una trinchera o en un cráter de la artillería era garantía de torceduras, luxaciones, fracturas y quemaduras de la dotación al intentar asirse de algún tubo que fuera parte del motor en marcha o de caer directamente sobre el.

Las cosas han mejorado bastante en los últimos 100 años, en especial en lo que a carros de combate se refiere, sin embargo, los actuales siguen midiendo sus capacidades en las mismas tres categorías sobre las que se diseñaron los Mark I y estas son: movilidad, protección y potencia de fuego. En una futura entrega daré un repaso a las primeras batallas en las que participaron los Mark I y haré un breve análisis de su rendimiento en combate.

sábado, 12 de julio de 2014

Stoner 63A, el nacimiento de las armas modulares

Prototipo del Stoner 62, arriba la versión ametralladora y
abajo el fusil, nótese la diferente posición del cilindro de gases.

El estadounidense Eugene Stoner (1922 - 1997) fue un brillante diseñador de armamento cuyo principal legado ha sido el fusil de asalto AR-15, a partir del cual ha evolucionado el M-16 y toda su familia de armas. Algo menos conocido es que este ingeniero dió vida a un concepto novedoso en la segunda mitad del siglo XX: las armas modulares. En esencia, un arma modular es aquella que puede ser fácilmente configurada para cumplir distintos roles en el campo de batalla, es decir: con mínimas modificaciones (ninguna de  ellas permanente) puede convertirse en una carabina corta y ligera para oficiales y tripulantes de vehículos, en un fusil de asalto para el infante convencional, en un fusil ametrallador para hacer fuego de supresión, en una ametralladora capaz de ser montada en un trípode para tareas defensivas o en un vehículo para sacarla a pasear. En 1961 el Sr. Stoner abandona la empresa ArmaLite, donde había participado en el diseño y creación de, al menos, una docena de proyectos vinculados a las armas de infantería. Durante un breve período de tiempo trabajó como asesor de Colt, que había comprado los derechos del AR-15 y luego pasó a la firma Cadillac Gage de Michigan. Esta empresa es conocida por haber fabricado una familia de vehículos blindados ligeros, los V100 y V150 apodados 'Commando', además de numerosos kits de modernización para torretas de otros vehículos similares de diferentes fabricantes. Cadillac Gage tuvo su época de esplendor en las décadas de 1960 y 1970. Fue en este último destino donde 'Gene' fraguó, junto con otro par de antiguos colaboradores de ArmaLite, el primer prototipo de arma modular bautizado Stoner M69W allá por 1962. A diferencia de otras nomenclaturas militares donde se recurre al año de fabricación o de entrada en servicio, el M69W recibe su nombre porque es capaz de leerse de la misma forma del derecho y del revés, algo que parecería anecdótico si no fuera porque el cajón de mecanismos de esta arma fue diseñado para ser usado de ambas maneras.

¿Por qué alguien querría tener un arma con un cajón de mecanismos reversible?. Bueno, para comprender eso debemos observar con atención las principales características ergonómicas de fusiles de asalto y ametralladoras polivalentes. Para empezar, todos los fusiles de asalto modernos se alimentan desde cargadores de tipo petaca que se insertan por la parte inferior del cajón de mecanismos, se trata de una posición muy cómoda porque con el dedo índice de la mano que dispara se puede tocar el brocal, eso hace que la recarga sea prácticamente instintiva ya que hacer coincidir una mano con otra es posible aún sin mirar, algo muy útil en un tiroteo o en la oscuridad. Casi todos los fusiles de asalto tienen el tubo de gases por encima del cañón, si estuviera por debajo, el antes mencionado brocal de alimentación interferiría con en el sistema de gases. Por otro lado, las ametralladoras polivalentes suelen sufrir de sobrecalentamiento del cañón cuando hacen fuego sostenido, por lo que están preparadas para poder cambiarlo por otro fresco rápidamente en combate, por ello el cañón suele estar por encima de la toma de gases. Estas son las razones principales por las cuales E. Stoner diseñó un cajón de mecanismos reversible, su idea era disponer de una única pieza de estas para todas las configuraciones sin perder la ergonomía.


El prototipo M69W dió paso al Stoner 62, un modelo con modificaciones para facilitar su producción en serie, aunque en realidad nunca llegó a la cadena de montaje. El Stoner 62 de calibre 7,62x51mm fue ofrecido al US Army en 1962 pero estos estaban más interesados en armas capaces de disparar la nueva munición de 5,56x45mm. Así que Eugene rediseñó su criatura para disparar el mismo cartucho que el M16 y así nació el Stoner 63. A diferencia del M16, el Stoner 63 usa un sistema de gases con un émbolo de retroceso largo similar en esencia al del Kalashnikov AK47, esto resulta más fiable que la acción directa de gases y permite ser regulado para que se aproveche más o menos gas según la presión del propelente empleado y la cantidad de suciedad que tenga el arma acumulada, estos pequeños detalles ponían al Stoner 63 en posición de superioridad frente al M16 cuyos usuarios padecieron lo indecible cuando, sin previo aviso, se modificó la carga de propelente de la munición y muchos fusiles se atascaban a cada disparo. Una serie de episodios de esa índole, sumado a las malas condiciones climatológicas del sudeste asiático afectaron mucho la eficacia inicial del M16 y su fama de atascarse a la mínima persiste hasta nuestros días. El Stoner 63 dispone de 17 accesorios con los cuales se pueden obtener 8 configuraciones diferentes usando el mismo cajón de mecanismos. Estas configuraciones van desde la carabina que pesa 3,58kg y mide 93,1cm hasta la versión ametralladora que pesa 5,3kg y mide 102,2cm. Otra ventaja importante es que contaba con cargadores de 30 municiones, cuando los primeros del M16 solo alojaban 20 cartuchos. Las configuraciones de ametralladora y fusil ametrallador disponían de un sistema para cambiar rápidamente el cañón en combate, por esas fechas aún se utilizaba el fusil ametrallador BAR M1908 de la IIGM que no tenía esa posibilidad.

El fusil ametrallador Stoner 63A, el cargador encima del cajón
de mecanismos permite mayor libertad de movimiento cuando
se dispara cuerpo a tierra y aumenta la fiabilidad ya que las
municiones bajan más fácilmente por acción de la gravedad.
Se fabricaron unas 2.000 unidades del Stoner 63, 25 de ellas fueron compradas por la Agencia para la Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa (DARPA) a fin de probarlas en Marzo de 1963. Entre Agosto y Septiembre del mismo año se enviaron algunas armas mas al Centro de Desarrollo de la Fuerza de Desembarco del Cuerpo de Marines que quedaron bastante satisfechos, en especial con la configuración de fusil de asalto y ametralladora ligera. No ocurrió lo mismo con el US Army quien descartó el Stoner 63 por falta de fiabilidad después de haberlo probado con municiones cargadas irregularmente... tan irregularmente que ni los propios M16 podían disparar sin atascarse. El US Army solicitó entonces que se adaptara el Stoner 63 para disparar un nuevo tipo de munición experimental de 6mm conocida como XM732, Eugene les mandó a freir espárragos y se concentró en satisfacer las peticiones de los Marines. La US Air Force también probó esta arma pero tampoco les convenció, no obstante, todas las pruebas realizadas aportaron un buen número de recomendaciones para mejorar el diseño, estas incluían el refuerzo del sistema de gases usando acero inoxidable, tapas que cubren el puerto de extracción de las vainas para impedir que se meta suciedad en los mecanismos, la separación del seguro de la palanca de selección de tiro y unas pequeñas mejoras en el sistema de alimentación por cintas para evitar interrupciones. Para Agosto de 1966 se modernizó el diseño, la nueva versión se llamó Stoner 63A del que se fabricaron otras 2.000 unidades aproximadamente además de ofrecerse kits para actualizar los modelos 63 ya fabricados atendiendo a esas peticiones.

El Stoner en Vietnam, el que se encuentra más alejado de la
cámara está disparando una carabina, nótese el culatín
de alambre y el cañón más corto que el de los fusiles de asalto.
En 1967 el Stoner 63A, en varias configuraciones, fue probado en combate por la Compañía Lima, 3er. Batallón del 1er. Regimiento de Marines desplegados en Vietnam, también se enviaron ejemplares para ser empleados por las Fuerzas Especiales del US Army y de los SEAL. Estos últimos fueron los únicos que lo mantuvieron en servicio tras el período de prueba, las razones para su fracaso como arma de infantería regular son fundamentalmente dos: el cajón de mecanismos estaba reforzado para soportar el stress del fuego sostenido cuando se usaba como ametralladora pero como fusil de asalto y carabina resultaba demasiado pesado (como fusil de asalto pesaba 3,7kg mientras que el M16A1 pesa 2,9kg) y la complejidad añadida a los mecanismos del cajón reversible era una fuente de problemas para los soldados convencionales. No obstante, para soldados altamente entrenados en el manejo de armas como los SEAL, el mantenimiento y cuidado no representaban dificultad. Además supongo que debido a la naturaleza clandestina de sus misiones operaban desde pequeños campamentos en territorio enemigo, lejos de las líneas de suministros, un arma que era capaz de transformarse para cubrir ocho diferentes necesidades con solo un puñado de accesorios en vez de tener ocho armas diferentes para ello les ahorraría peso, facilitando la movilidad y la flexibilidad de sus grupos de combate. Se dice que los norvietnamitas llegaron a ofrecer una recompensa equivalente a unos U$s 500 para quien capturara una de estas armas y se las entregara, esa descomunal cantidad de dinero no la veía un campesino vietnamita en toda su vida... ni sumando lo visto en todas sus vidas anteriores. El Stoner 63A en su versión de ametralladora corta llamada Mk23 Mod.0 (apodada 'Commando') permaneció en servicio junto a los SEAL hasta 1983, cuando fue reemplazada por la M249. La mayor parte de los Stoner 63 y 63A en manos de las FF.AA. de EE.UU. fueron destruidos por esas fechas y hoy en día solo se conservan unos 70 que están en diferentes museos y algunas colecciones privadas.

El veterano Steyr AUG puede convertirse en subfusil,
carabina, fusil de asalto, fusil ametrallador y fusil de
precisión. Una 'joyita' poco extendida.
Aunque el Stoner 63A no puede considerarse un éxito de ventas, el concepto de arma modular trascendió a su existencia y continuó perfeccionándose en manos de otros armeros. Las ventajas que aportan no son nada desdeñables: facilitan sensiblemente las tareas de mantenimiento y logística, no solo de las piezas de repuesto sino también de los accesorios, además reducen los tiempos de entrenamiento y familiarización de las tropas con armas para distintos roles ya que comparten mecanismos y ergonomía. Hasta la fecha, el modelo más exitoso de arma modular es el Steyr AUG de origen austríaco, está en uso como arma reglamentaria en las FF.AA. de Austria, Nueva Zelanda, Australia, Arabia Saudita, Irlanda, Malasia y una treintena de países más los utilizan para equipar a sus Fuerzas Especiales, equipos SWAT, vigilancia de fronteras, etc. Siendo que las armas modulares ofrecen interesantes ventajas frente a las tradicionales y que los materiales plásticos y las técnicas metalúrgicas actuales pueden hacer que el problema del peso sea más llevadero, la única razón que se me ocurre para que no estén más extendidas es simplemente de mercado: los actuales fabricantes y proveedores de armamento prefieren vender 4 o 5 modelos de armas distintas para cada pelotón en vez de solo uno con 5 accesorios diferentes para transformarlos... los accesorios no dejan tanto margen de beneficios como las armas al completo.

domingo, 29 de junio de 2014

Conceptos básicos: armas del pelotón de infantería moderna

Un 'Squad' típico del US Army: 2 fusileros automáticos, 2
granaderos y el resto lleva carabinas M4 con visor óptico M68.

Si bien el arma principal de la infantería moderna es el fusil de asalto, existen otras categorías de armas que eventualmente se incorporan a un pelotón, uso el término 'pelotón' para referirme arbitrariamente a una fuerza de combate de entre 9 y 20 soldados. Esos diferentes tipos de armas se emplean para complementar la acción de los fusileros y dotar al grupo de cierta flexibilidad. En un pelotón cualquiera encontramos ametralladoras, fusiles de precisión, carabinas, subfusiles y fusiles ametralladores (también conocidos como ametralladoras ligeras). La utilización táctica de estos instrumentos y la cantidad de ellos que se añaden a una unidad de infantería están determinadas por la doctrina de combate y las particularidades de la misión a desempeñar, en ese aspecto cada ejército o fuerza armada tiene sus preferencias, incluso a la hora de darles nombre a estas categorías de armas, a los soldados que las portan y a los roles que cumplen en combate. La gran mayoría de películas y videojuegos, dos populares fuentes de información de nuestro tiempo, no ayudan a dilucidar la verdadera utilidad de estas herramientas ya que, por regla general, los protagonistas de las películas son capaces de desempeñar todos los roles de un pelotón de infantería usando solo una pistola y/o un cuchillo; mientras que en los videojuegos se sigue la regla de que un arma grande mata más y, por tanto, es mejor que una pequeña. Así que este artículo tratará de aclarar algunas nociones básicas sobre estas categorías de armamento y sus principales usos en el combate moderno.

Ya he escrito mucho sobre los fusiles de asalto y no voy a seguir machacando al lector con eso. Solo decir que se trata de armas individuales capaces de hacer fuego semiautomático, plenamente automático y/o en ráfagas automáticas controladas cuyo alcance efectivo ronda los 300 metros... si, si, ya sé que las miras de muchos fusiles de asalto permiten calibrarlos para hacer fuego hasta 800 metros, pero a esa distancia las balas se paran con la mano. Constituyen el armamento principal de la infantería moderna, puede verse más información en el artículo llamado StG44, AK47 y el cartucho intermedio.

El US Army es el único ejército del mundo que arma a sus
fusileros con carabinas M4 en lugar de fusiles de asalto.
Llegado el siglo XIX todos los ejércitos 'modernos' habían equipado a sus tropas con armas de fuego, pero los fusiles de la época eran demasiado grandes y pesados para poder ser empleados por las tropas de caballería. Así que para ellos se crearon las carabinas que, en esencia, eran como los fusiles de la infantería pero más cortas para permitir su uso y recarga desde la cabalgadura. En nuestros días una carabina es una versión pequeña del fusil de asalto normalizado de cualquier fuerza armada. Tienen el cañón más corto y generalmente una culata abatible, plegable o telescópica para que pueda transportarse empleando el mínimo espacio posible. La mayoría de las carabinas actualmente en uso comparten sus mecanismos con los de sus hermanos mayores, los fusiles de asalto. Incluso disparan la misma munición desde los mismos cargadores pero su precisión, potencia y alcance es inferior. ¿Cómo es posible que disparando la misma munición resulten menos potentes?. La respuesta hay que buscarla en el momento del disparo, cuando los gases producidos por la deflagración de la pólvora empujan el proyectil a lo largo del cañón, acelerándolo hasta que este alcanza el exterior. En un cañón más corto el tiempo de aceleración es menor, por tanto el proyectil alcanza menor velocidad, lo que significa que no llegará tan lejos, tendrá menor poder de penetración y se desviará con más facilidad ante factores climáticos como el viento y la temperatura. La longitud del cañón también es determinante en la precisión del disparo, puesto que durante la aceleración del proyectil se le imprime una rotación longitudinal gracias a las estrías internas, cuanto más largo es el cañón más estable y uniforme es la rotación del proyectil, lo que provoca menor desviación en su trayectoria. Hoy por hoy el uso de tropas de caballería tradicional en combate ha caído en desuso, en lugar de caballos se emplean vehículos blindados que no van muy sobrados de espacio, por lo que las carabinas son tan buena opción para las tropas mecanizadas actuales como para las 'acaballadas' de antaño, también para paracaidistas y, en general, cualquier circunstancia en la que se pueda prescindir de precisión y potencia para ganar en libertad de movimiento y aligerar algo de peso.

Un subfusil HK MP5-SD6 silenciado y con mira reflexiva.
Los MP5 son armas altamente precisas y configurables.
Los subfusiles, también llamados subametralladoras, pistolas ametralladoras o, más vulgarmente, 'metralletas', son armas automáticas que disparan munición de pistola. Su pequeño tamaño y escaso retroceso resultan idóneos en el combate cercano de hasta 100 metros, especialmente recomendados para usarlos en espacios cerrados donde armas más largas resultan incómodas. A principios del siglo XX los soldados convencionales entraban en combate armados con largos y pesados fusiles de cerrojo manual con un alcance y potencia adecuados para inflingir bajas al enemigo a 700 u 800 metros... pero si tenían que asaltar una trinchera u ocupar un edificio se las veían negras y acababan usando bayonetas, cuchillos, palas y cualquier cosa que tuvieran a mano y resultara más manejable. Por eso es que se incorporaban algunos subfusiles a cada pelotón de infantería. El advenimiento del fusil de asalto convirtió en obsoleto al subfusil en primera línea. Hoy en día los subfusiles son empleados para tareas muy concretas y limitadas en el ámbito militar tales como las operaciones especiales y la custodia de personas o instalaciones importantes dentro de entornos más o menos 'tranquilos'. Los subfusiles son muy apreciados dentro de las fuerzas policiales de todo el mundo que los emplean para apoyar sus operaciones de seguridad interna, escolta y patrullajes en zonas difíciles. Eso es gracias a que su munición tiene una penetración relativamente débil y pueden ser disparados en proximidad a personal civil con cierta seguridad de que los disparos perdidos no atravesarán paredes y acabarán hiriendo a gente que no tiene nada que ver con el tiroteo. Estas pequeñas armas favorecen el disparo instintivo incluso cuando el tirador está en movimiento y la posibilidad de disparar en automático otorga buenas posibilidades de acertar a un blanco que se mueve o durante un breve tiempo de exposición como suele ocurrir en el interior de edificios. Por contra, su alcance y poder de penetración es inferior a los de cualquier fusil de asalto o carabina.

Panzer Grenadiers alemanes hacen un alto antes de seguir
invadiendo Europa. En los hombros del de la izquierda puede verse
 una AmPV MG42, a su derecha un subfusil MP38 y a su lado un
fusil K98k.
Las ametralladoras aparecieron en escena a principios del siglo XX de la mano del Sr. Hiram Stevens Maxim y su proliferación convirtió las populares cargas de infantería y caballería del siglo anterior en dantescas masacres. La ametralladora es un arma diseñada para disparar grandes cantidades de munición en un corto espacio de tiempo, usaban la misma munición que los fusiles de la época. Dado que las principales potencias militares incorporaron rápidamente las ametralladoras a sus arsenales no es de extrañar que la I Guerra Mundial acabara siendo una guerra de trincheras. Las ametralladoras de la primera mitad del siglo XX eran máquinas pesadas que requerían de varios hombres para transportarlas, montarlas y abastecerlas de munición durante el combate, pero la Alemania nazi cambió para siempre ese concepto al crear las 'ametralladoras polivalentes' (AmPV o GPMG, por sus siglas en ingés) que podían ser puestas en funcionamiento y transportadas por una dotación reducida, usualmente uno o dos hombres. La 'Blitzkrieg' requería que todas las armas, vehículos y medios auxiliares que acompañaban a los soldados les permitieran una altísima movilidad. Fue así que rediseñaron las ametralladoras para que estas armas se incorporaran a los pelotones de infantería y pudieran moverse con ellos, es en esa forma que llegaron a nuestros días. Las ametralladoras polivalentes son empleadas fundamentalmente para 'suprimir' al enemigo, la 'supresión' es la circunstancia que se da cuando uno o varios soldados son puestos bajo fuego constante, obligándoles a buscar protección y permanecer en ella hasta que el plomo deja de revolotear a su alrededor. El hecho de encontrarse bajo esa lluvia tan desagradable hace que el movimiento sea dificultoso, en el mejor de los casos; también reduce la percepción de lo que ocurre en los alrededores ya que toda la atención de aquél que está siendo suprimido se concentra en ponerse a cubierto para evitar que la ametralladora le deje como un colador. Un soldado, o grupo de soldados, que ha sido suprimido puede ser flanqueado, rodeado y separado del resto de su unidad con cierta facilidad por parte de los compañeros del ametrallador. Otra ventaja de las AmPV es que disparan munición más potente que la de los fusiles de asalto, por lo que su alcance es mayor y da cierta capacidad para neutralizar vehículos sin blindaje. Lo malo es que, para soportar el stress mecánico que sufren, todas sus piezas son reforzadas, esto aumenta considerablemente el peso total del arma si lo comparamos con el de un fusil de asalto. También resultan excesivamente voluminosas para andar correteando con ellas por el interior de una vivienda o por calles regadas de escombros.

Una ametralladora ligera RPK en manos de un soldado iraquí.
Los cargadores están unidos para facilitar el cambio rápido.
En respuesta a la dificultad de maniobrar con una AmPV en un entorno urbano y puesto que la mayor parte de los conflictos armados acaban pasando por ciudades, era lógico continuar la idea de los fusiles ametralladores de la IIGM pero adaptándolos a la era post-fusil de asalto. Antes y durante la IIGM muchos pelotones de infantería llevaban un hombre armado con un fusil automático como el BAR (EEUU), Bren (UK) o DPM (URSS) que permitían hacer ráfagas automáticas para aprovechar aquello de la 'supresión' (excepto los alemanes, que ya contaban con AmPV para ese fin). Dado que los cargadores no albergaban mucha munición y el arma se calentaba malamente, no había forma posible de que se lograra hacer fuego sostenido como con una ametralladora, pero eran muchísimo más móviles que estas. Así que la actualización de aquellos instrumentos mezcla de fusil y ametralladora dió como resultado los actuales 'fusiles ametralladores' o 'ametralladoras ligeras', el nombre varía según qué manual se lea pero sus características son siempre las mismas: disparan munición de fusil de asalto, se alimentan desde cargadores de gran capacidad y su peso, alcance y poder de penetración son intermedios entre un fusil de asalto y una AmPV.

Un tirador ruso armado con un SVD Dragunov, también lleva
un lanzador antitanque... el pluriempleo ha llegado a Rusia.
La última categoría que trataré aquí es un tanto 'vidriosa', veamos... ya antes de que el fusil de asalto se convirtiera en un estándar de armamento, los pelotones de infantería tenían necesidad de eliminar blancos que se encontraran más allá del alcance de sus armas, ya fuera por un tema de distancia o de que estaban ocultos y bien parapetados. Entonces se echó mano de fusiles normales de infantería y se les 'tuneaba' para que pudieran disparar con mayor precisión que los convencionales. Entre las modificaciones practicadas se encontraban el cambio de cañón por uno más pesado que no se distorsionara tanto en el momento del disparo, el ajuste fino de los mecanismos para que produjeran menos vibraciones, la reducción en la presión necesaria para accionar el gatillo, una almohadilla en la culata y, por supuesto, una mira telescópica. Después de la IIGM, cuando el fusil de asalto redujo el alcance máximo de la infantería, la necesidad de un arma de pelotón que pudiera encargarse de blancos más allá de los 300 o 400 metros con cierta precisión se hizo patente y los ejércitos más importantes tomaron cartas en el asunto. A principios de la década de 1960 los soviéticos pusieron en servicio el primer fusil de precisión especialmente desarrollado para ser empleado por tiradores selectos dentro de cada pelotón, se le conoce como SVD Dragunov. Los EE.UU. por su parte, continuaron empleando durante mucho tiempo fusiles modificados para esas tareas, en especial los M14. Y aquí es donde viene el terreno resbaloso... esas armas ¿son fusiles de francotirador?. Personalmente creo que cualquier arma que emplee un francotirador para hacer su trabajo puede ser considerada como arma de francotirador, sin embargo estos fusiles de precisión fueron creados para ser utilizados por tiradores especializados encuadrados en un pelotón, estos soldados reciben el nombre de 'tirador selecto', 'marksman' o 'sharpshooter' (EE.UU.), 'mietkii strelok' (en ruso меткий стрелок) y a simple vista se diferencian de los francotiradores en que estos suelen operar en solitario o acompañados por otros francotiradores.

La conclusión que se desprende de toda esta cháchara es que, independientemente del mejor o peor entrenamiento que reciba un soldado, no existe un arma que valga para todo. Cada tipo de arma ha evolucionado (o ha sido diseñada ex-profeso) para ser utilizada con la mayor efectividad posible en condiciones específicas, su uso en tareas para las que no ha sido pensada suele resultar inefectivo, engorroso y peligroso para la supervivencia de quien las porta. Así que si alguien viene a preguntar '¿qué arma es mejor?' lo recomendable es pasarle un enlace a este artículo.

domingo, 18 de mayo de 2014

Sable-pistola, la realidad detrás del videojuego

Por el tamaño del tambor, yo diría que
es un sable-pistola antitanque.
En el año 2001 llegó a mis manos un videojuego llamado Final Fantasy VIII, un RPG clásico que mezclaba magia y tecnología en un vasto mundo salpicado por rebeliones, traiciones, verdades a medias, amistad y todos esos elementos que abundan en las historias japonesas para adolescentes. El protagonista del videojuego era un mercenario llamado Squall Leonheart y su arma preferida era un sable-pistola. Algo tan bizarro como un arma de fuego embutida en una espada no desentonaba para nada en aquél mundo ficticio... así que no le dí muchas vueltas aunque tal como puede verse en la imagen que acompaña este párrafo, el sable-pistola era más bien un sable-revólver. Más de una década después, cuando visité el Musée de l'Armée en Paris, la sorpresa me asaltó en el pabellón de 'Armaduras y armas antiguas del siglo XIII al XVII'... donde llegué a contar hasta tres híbridos entre arma blanca y arma de fuego. Así que escribo este artículo para analizar esos curiosos artilugios y su parentesco con aquella arma de videojuego.

Juego de cubiertos-pistola, para quienes disfrutan de
la carne fresca, bien jugosa y que se resiste activamente
a ser deglutida.
Las espadas-pistola, hachas-pistola y tenedores-pistola (!) pertenecen a una categoría de armas conocida como 'Armas de Combinación' por aunar en un único objeto dos tipos de armas diferentes o, en caso de que esas armas fueran de fuego, de dos o más calibres distintos. También se consideran armas de combinación aquellas que ganan esa doble funcionalidad al añadirle un accesorio (por ejemplo: un fusil con bayoneta) al igual que aquellas diseñadas y fabricadas específicamente para tener esa característica desde el comienzo. Ya antes de que la pólvora empezara a utilizarse en el mundo de las armas personales existían ejemplos de espadas con un punzón extensible en la empuñadura, mazas de armas cuya cabeza desmontable ocultaba una afilada hoja, guanteletes con una daga oculta incorporada, etc. etc. El refinamiento de la pólvora y las mejoras en técnicas metalúrgicas llevaron a la aparición de armas de fuego mucho más pequeñas que las bombardas y morteros de sitio medievales. Las primeras armas de fuego para uso personal usaban una llave de mecha, no fue hasta la aparición de la llave de rueda que empezaron a construirse combinaciones de armas blancas y de fuego, allá a mediados del siglo XVI. La razón para que se engendraran estos híbridos es muy fácil de entender: las armas de fuego eran poco precisas, lentas de recargar y a veces ni siquiera disparaban en el momento en que debían hacerlo, por lo que durante mucho tiempo mosquetes, pistolas, sables y cuchillos compartieron terreno y los usuarios de armas de fuego seguían llevando un arma blanca de respaldo, por si acaso. Hacer que en una única arma estuvieran disponibles la opción de disparar y apuñalar era algo de lo más práctico, aunque caro. Los artesanos armeros ponían su ingenio al servicio de poderosos personajes cuya riqueza y status social les permitía gastarse verdaderas fortunas en adquirir un arma única que tuviera ventaja sobre otras más convencionales para asuntos de seguridad personal, en las competencias de caza o simplemente para presumir delante de otros petimetres. Aunque existía otra razón para que un caballero portara este tipo de armas caras y generosamente adornadas: daban testimonio de la riqueza de su portador y la de su familia, una riqueza tal que haría plantearse a sus agresores la posibilidad de capturarle con vida y luego pedir rescate en lugar de simplemente matarle. Han llegado hasta nuestros días suficientes ejemplares de estos para concluir que las armas de combinación resultaron todo un éxito de ventas entre caballeros de alta alcurnia y, lo que resulta más importante, fueron algo más que una moda pasajera o la aventura de un par de armeros trastornados.

Las populares pistolas-bayoneta podían tener la hoja
encima del cañón, en un lateral o debajo (como esta).
Si nos guiamos por las cantidades de armas de combinación, formadas por arma blanca y de fuego, que han llegado a nuestros días y que están en numerosos museos y colecciones privadas, podemos concluir que la más popular era la pistola con bayoneta incorporada. Si... lo sé... a mi también me pareció que una pistola con bayoneta sería más inútil que el logopeda de Rambo, pero hay que analizarlo en su contexto. Ya desde el siglo XVI nos llegan ejemplos de este tipo de armas pero fue en el siglo XVIII cuando varios fabricantes se dedicaron de lleno a producirlas en cantidades importantes, cuando la llave de pedernal permitía portar un arma prácticamente lista para disparar a falta de echar hacia atrás el martillo. Estamos hablando de armas de un solo tiro que muchos personajes importantes solían portar ocultas entre las ropas (cosa imposible con una llave de mecha), sabían que si llevar un arma es bueno, llevar dos es mejor. Estas pistolas disponían de un sistema interesante para montar la hoja de la bayoneta que operaba como las actuales navajas automáticas: al echar hacia atrás el guardamonte se liberaba la hoja que, impulsada por un muelle, acababa encastrada en la posición acostumbrada para una bayoneta. Esto podía tener un efecto disuasorio importante a la hora de defenderse de múltiples agresores, recordemos que estas son armas que tras ser disparadas requieren de un laborioso proceso de recarga, tiempo durante el cual su portador queda indefenso. Pistolas-cuchillo fabricadas en Londres entre los siglos XVI y XIX utilizando llave de rueda, de chispa y de percusión aún pueden encontrarse en casas de subastas a través de Internet y alcanzan precios de entre 3.000 y 10.000€.

Bien, ya sabemos que los aristócratas del Siglo de las Luces sentían debilidad por tener una pistola y un cuchillo simultáneamente en la misma mano, pero... ¿qué hay de los militares?. Porque el protagonista de Final Fantasy VIII era un soldado profesional, ¿alguna fuerza armada real adoptó algún sable-pistola como arma reglamentaria?. Resulta que si: en 1837 un tal George Elgin diseñó lo que dió en llamar 'Sable-Pistola Elgin', durante todo ese año se entretuvo en fabricar unos 150 ejemplares que a la postre vendió a la US Navy y de esta forma se convirtió en una de las pocas armas de combinación adoptada por una fuerza militar regular. Esta arma fue usada exclusivamente por las tripulaciones de la Expedición Wilkes que dedicaron cuatro años a la exploración de los mares del sur con fines científicos. En los documentos de esta expedición no aparece referencia alguna al uso que se le dio a estas armas, sin embargo uno de los oficiales de la misma, un teniente llamado George M. Colvocoresses, escribió un libro llamado 'Cuatro años en una expedición de exploración para el gobierno' y allí narra un episodio ocurrido entre la tripulación y unos nativos de las islas Fiji que en ese momento no supieron ver las ventajas de colaborar pacíficamente en el desarrollo científico de los Estados Unidos de América. George escribió: '...el Sr. Henry disparó a uno de los nativos con su cuchillo-pistola y apuñaló a otro con la misma arma...'. Afortunadamente las expediciones científicas y sus protocolos han mejorado mucho desde entonces, no puedo evitar imaginarme a Jacques Cousteau remontando el Amazonas armado con motosierras-ametralladoras sembrando 'ciencia' indiscriminadamente a su paso.

Un sable-pistola Elgin original, de los 150 fabricado para la expedición Wilkes. 
Si bien la carrera profesional del sable-pistola Elgin fue corta, aún participó en un evento ciertamente destacado, aunque en esta ocasión no agujereó ni troceó nativos. En 1853 el comodoro Matthew Calbraith Perry fue comisionado a establecer relaciones comerciales con Japón, por entonces el 'Imperio del Sol Naciente' se había encerrado en si mismo, no mantenía relaciones comerciales más que con chinos y holandeses. La dinastía Tokugawa recelaba de todo extranjero que se acercara a sus costas impidiéndoles tener ningún contacto con ellos, llegando incluso a usar cañones como argumentos de peso para respaldar esa decisión. Con más audacia que sentido común, el comodoro Perry metió todos sus barcos en el puerto de Uraga, en la entrada de la Bahía de Tokyo, durante la noche del 7 de Julio. Al amanecer los japoneses encontraron en las puertas de su capital cuatro enormes barcos de vapor engalanados con las banderas de EE.UU. pero con los cañones preparados y todos los marineros en sus puestos de combate. Perry se mantuvo firme y solicitó ver a la máxima autoridad japonesa negándose a dialogar con nadie más. Finalmente dos miembros de la familia real abordaron las naves donde Perry les presentó sus credenciales, hizo los regalos pertinentes y solicitó firmar un acuerdo comercial entre EE.UU. y Japón que finalmente se puso en práctica, lo que significó el final del auto impuesto aislacionismo nipón pues poco después firmarían más tratados similares con otras potencias occidentales de la época. Entre los presentes entregados por Perry figuran cinco sables-pistola Elgin, escogidos personalmente por el comodoro para demostrar a los funcionarios militares japoneses la superioridad de la industria armamentística americana... eso a pesar de que la US Navy los tenía catalogados como obsoletos y olvidados en un rincón del arsenal de la armada en el puerto de Nueva York.

Esto es un cuchillo (Bowie).
El sable-pistola Elgin ya usaba una llave de percusión, aunque su cañón era liso y, obviamente, de avancarga. Unos años antes había aparecido en escena un tipo de cuchillo que hoy conocemos como 'cuchillo Bowie', hoja ancha de más de 25cm de largo, punta afilada y contrapunta curva. Al parecer este modelo está inspirado en el cuchillo que solía usar un 'héroe' americano llamado James Bowie, caído durante la batalla de 'El Álamo'. James Bowie no es muy conocido para los hispano hablantes así que recurriré a otro héroe más reciente y famoso: Cocodrilo Dundee, que usaba la versión australiana del cuchillo Bowie... o algo muy parecido. Así que el sable-pistola Elgin era un cuchillo Bowie unido a una pistola del calibre .54", calibre muy similar al de los fusiles de la época. El arma en total medía unos 44cm, la hoja formaba un conjunto con el guardamonte y un arco protector para la mano que se unía al resto del arma por un par de tornillos. Existen modelos de esta arma que carecen del arco protector o con la hoja sujeta por otros sistemas al cañón que fueron fabricadas por diferentes firmas bajo licencia del Sr. Elgin y comercializadas en el mercado civil. Desgraciadamente para George Elgin, el intrincado proceso de fabricación, su elevado coste y la popularización de otras armas más prácticas le impidieron seguir comercializando y mejorando su invento, por lo que el sable-pistola Elgin es hoy un bien muy preciado por coleccionistas que no dudan en pagar entre 10.000 y 25.000€ por un ejemplar bien conservado.

Ahora sé que el sable-revólver de Squall Leonheart bien pudo ser una realidad. Pues también existen los revólveres combinados con armas de filo, pero ninguna fuerza militar jamás la incorporó como arma reglamentaria. Se conservan muchos modelos de sable-revólver y una búsqueda de imágenes en google dará buena prueba de ello. Los sables-revólver fabricados por un armero francés llamado Joseph-Celestin Dumonthier durante el siglo XIX gozan de un exquisito acabado y muchos de ellos usan cartuchos de espiga, algo bastante novedoso en su tiempo y que reduce sensiblemente el tiempo de recarga. A finales del siglo XIX la fiabilidad de las armas de fuego y sus posibilidades de hacer varios disparos consecutivos fueron dejando de lado la necesidad de llevar un arma blanca incorporada y así las armas combinadas de este tipo se han convertido en una rareza muy apreciada por coleccionistas. Aún hoy se fabrican cuchillos-pistola de forma artesanal para ser usados como armas de defensa personal (véase este álbum en Facebook), lo que no sé es si sus creadores se habrán inspirado en sus ancestros o simplemente son frikis fanáticos de Final Fantasy... es difícil saberlo.

Esta es una copia del sable-revólver fabricado por Eugene Lefaucheux para un cliente peruano alrededor de 1860.
Este tipo de armas no pasó de ser una excentricidad debido a que los mecanismos de disparo pesaban demasiado desequilibrando la hoja cuando se usaba para cortar, asimismo el peso de la hoja hacía difícil apuntar el revólver con cierta comodidad. O sea que en lugar de valer como dos armas se obtenía la mitad de las capacidades de cada una.